domingo, 11 de enero de 2015

   Carta encontrada en una banca del parque Central de la ciudad de Santa Ana, El Salvador.
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Carta dirigida a «El Principito», mi amigo.


Dentro de la vorágine de ansiedad y dolor producido por vivir acá en la Tierra, heme aquí sentado, contemplando el cielo, con la esperanza de ver que asomes con luces de colores entre las brillantes estrellas. Desde el día que te marchaste, vivo recordando tus palabras, tu inocencia, tu humildad y tu sensatez.
¡Principito!, aunque la presencia de tu ausencia es grande, te ruego: ¡Por favor, no vuelvas a la Tierra! Acá corres peligro, otros humanos querrán hacer de ti un esclavo más. Tú sabes que en la Tierra vivimos con el sol de frente y la muerte a nuestras espaldas, sin morir. Viviré agradecido contigo por mostrarnos el camino de la vida, y para que nunca olvide que siempre seré niño.



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