sábado, 31 de enero de 2015

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hoy he llorado mis manos
las he visto sangrar ante tus ojos
las he visto romper en luz ante la línea fina de tu cuerpo
quién iba a pensar que
han abandonado este mundo para lucir sus espinas
tuve que cortar los ranchos de paja para
percibir poco a poco el grito auténtico de tu piel

piel que envuelve tu pasado
tu desnudar del alma y de la vestimenta atrevida y osada
ahora siénte
percibe mis neuronas
ávidas de tenerte junto a mí
ávidas de gritar
con fuerza desbordante

desde afuera del instante mismo
vengo
apaciguado
solemne

acarreando tu palabra para hacer mi nido frente al tuyo
a encontrarme con el silencio vacío
a encontrarme con que tú
eres lágrima también

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domingo, 11 de enero de 2015

   Carta encontrada en una banca del parque Central de la ciudad de Santa Ana, El Salvador.
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Carta dirigida a «El Principito», mi amigo.


Dentro de la vorágine de ansiedad y dolor producido por vivir acá en la Tierra, heme aquí sentado, contemplando el cielo, con la esperanza de ver que asomes con luces de colores entre las brillantes estrellas. Desde el día que te marchaste, vivo recordando tus palabras, tu inocencia, tu humildad y tu sensatez.
¡Principito!, aunque la presencia de tu ausencia es grande, te ruego: ¡Por favor, no vuelvas a la Tierra! Acá corres peligro, otros humanos querrán hacer de ti un esclavo más. Tú sabes que en la Tierra vivimos con el sol de frente y la muerte a nuestras espaldas, sin morir. Viviré agradecido contigo por mostrarnos el camino de la vida, y para que nunca olvide que siempre seré niño.



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