jueves, 28 de agosto de 2014

Con el viento a mi favor

Todos llevamos el miedo en nosotros, todos.  Pero qué ocurre cuando ponemos esa emoción a nuestro servicio, al servicio  de nuestra conveniencia, al servicio de nuestros intereses.
Nos volvemos inteligentes, sobresalimos, nos convertimos en líderes. Somos los mejores, somos grandes.
Cuando hacemos del miedo nuestro aliado,  ante los demás parecemos ser extraterrestres, nos volvemos ejemplares, pero  también nos sorprendemos y nos llenamos de tristeza cuando observamos como los demás retornan a sus escondrijos a llenarse de oscuridades, a pintar sus cabezas de figuras cristoídeas y respirar olores inmundos y fétidos.

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