sábado, 10 de agosto de 2013

viernes, 9 de agosto de 2013

Palabras del escritor español, Manuel Navarro, Boris, para Cuentos bajo el Fuego.

Edgardo nos presenta una colección de veintiún relatos cortos sobre temas variados, muy imaginativos y originales. Hay algo fantástico en ellos: encontrar tu mano cercenada al despertar, un tren debajo de la cama, aullar como un lobo en noche de luna llena, un hilo de sangre con que bordar una alfombra mágica, un suicida arrepentido, un clavo en la frente, convertirse en una hormiga… También mucho de la realidad del hombre y sus conflictos; todo ello presentado desde un punto de vista muy particular por la pluma de este escritor salvadoreño, al que he seguido desde hace tiempo en distintos foros literarios y comprobado su magnífica progresión hasta convertirse en el escritor que es hoy.

El trabajo de edición de La tribu es impecable. En nada tiene que envidiar a las ediciones de una editorial convencional.

Enhorabuena a Edgardo Benítez por este excelente trabajo.

martes, 6 de agosto de 2013

Palabras del escritor español Javier, Zoquete, para Cuentos bajo el fuego.

Un fuego surrealista

El escritor, compañero de travesuras varias en el foro literario de La Tribu, ya advierte en el prefacio: “Espero que comprenda las motivaciones que tuve para darme a la tarea de transcribir estas fábulas, que podrían darse por perdidas si no las hubiera rescatado de la hoguera del hombre”.

Bueno, para ser franco, no he llegado a comprender las motivaciones, al menos no de forma enteramente racional, al menos no considerando que nos encontramos ante todo un heterogéneo rosario de historias extrañas, curiosas, difíciles de catalogar.

Me ha seducido, eso sí, la poderosa imagen del fuego, que posiblemente sea la mejor manera de sintetizar el inexistente hilo conductor de los relatos presentados pues, más que un compacto narrativo, nos enfrentamos a ráfagas deshilachadas del gozoso surrealismo del autor, un universo sumamente imaginativo y difícil de predecir.

Al igual que por San Juan me quedo como hipnotizado contemplando las grandes fogatas, así me ha gustado dejarme encandilar por los grandes sucesos descritos por Benítez, sintiendo latigazos de calor, sintiendo ese característico crepitar y aroma a ceniza propios de una quema insensata, descontrolada, ingobernable.

Al igual que sé que las llamas obedecen a ciertas leyes y que existen sin duda reflexiones muy sensatas tras cada uno de los cuentos presentados, en el fondo me encanta pensar que se deben a otro tipo de energías ocultas, tal vez a algún tipo de hechizo, tal vez sean misterios inaprensibles que producen más revuelo en nuestras almas que en nuestro intelecto.

Fijémonos en el inicio de su último relato: “Despertó convertido en una hormiga”. Ya pueden imaginar a qué atenerse. Prepárense bien para abordarlo como merece y así disfrutarlo en auténtica complicidad con el autor.