sábado, 21 de julio de 2012

De la cuna a la tumba




El clima es un enemigo más para la gente que vive en las calles, parecen ser rimeros de huesos apilados y devastados; resisten a como dé lugar la terrible embestida del espasmo que les causa la constante ingesta del alcohol. Padecen temblorosos el reclamo exigente y caprichoso que causa el alcohol en sus cuerpos y aun así se muestran sedientos del siguiente trago.

Estos son los pobladores de las calles y  viviendas de paredes sucias, de lodo y bahareque, a punto de caer sobre sus endebles puntales. Detrás de cada uno de ellos existe una frustración de siempre, un ideal destrozado, una familia que no pudo ser, el aborrecimiento de un hijo, una hija, una vida abandonada como sus vestiduras y terminada como sus ilusiones. Presa sin escape, atrapado, nunca fue libre y nunca lo será.
Son seres que nunca vivieron, solo existieron de la cuna a la tumba.
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domingo, 8 de julio de 2012

La siembra

A la tierra llegaron los humanos a bordo de miles de nubes plateadas que tenían forma de cúmulos, eran noches oscuras y húmedas, colmadas de abundante neblina.
El evento ocurrió en lo alto de las grandes montañas que ya se encontraban libres de la invasión de los océanos. Se alojaron en esas tierras bañadas de naturaleza que parecían estar reservadas para ellos.
Era notable su condición de letargo a consecuencia del éxodo. Brotaban de un largo sueño para envolverse en otro mayor; abrían los ojos y contemplaban su entorno.
No recordaban de donde provenían, pero intuían que no eran nativos de este lugar; lugar que les parecía especial pero que a la vez, les resultaba tan ajeno a ellos. Reunía todas las condiciones necesarias para vivir, pero no lo percibían como parte de su genética. Nada más leían en su libro genético el precepto que los movía: poblar la tierra.
Buscaron ropaje para evitar el frío y que comer: cortaron bayas y alguno que otro tubérculo. Encendieron fogatas para calentarse. Se instalaron en cavernas y consiguieron protección del clima. Fornicaron y preñaron a las mujeres para poblar la tierra en una formula de poligamia perfecta. En la siembra venían más mujeres que hombres para ello.
Las especies terrícolas continuaban observándolos con extrañeza.
Un día, mientras observaban las estrellas, un grupo de humanos se formularon algunas preguntas: qué hacían acá, de dónde venían, qué representaba su futuro en la tierra. Ese grupo buscaba con profunda intensidad las respuestas a esas y muchas otras preguntas. Otro grupo escribió poemas y cuentos; buscaban respuestas en sus inspiraciones, descubrieron sus emociones. Lo habían olvidado, aunque existía en su mapa genético, lo habían olvidado.
Con el pasar del tiempo, los humanos se propagaron por toda la tierra, y los primeros colonizadores murieron, y toda aquella hazaña quedó olvidada.
Los humanos que los sucedieron, escritores, filósofos, científicos, a hoy se auto castigan en cada instante y continúan buscando respuestas, manifiestan a sus entrañas las mismas preguntas que se formulaban sus ancestros: ¿Cómo se creó el mundo? ¿Quién soy yo? ¿Qué hago en este mundo? ¿De dónde vengo? ¿Cuál es nuestro futuro en la tierra como humano? ¿Cómo rijo a todas las especies terrícolas las cuales he destruido a mi llegada? ¿Cómo puedo contener esta destrucción de este planeta que sin ser mío, me he otorgado autoridad suficiente para gobernar?
Los terrícolas nada más veían como los humanos despertaban y se incorporaban a su nueva casa y buscaban cambiar el nuevo medio ambiente.