jueves, 8 de marzo de 2012

El vuelo de un ángel




Virginia corría angustiada mientras cruzaba el Parque Central que dividía al pueblo en dos. Saltaba los charcos con sus zapatos rotos; era evidente su pobreza económica.
La lluvia torrencial no fue impedimento para que llegara hasta el puesto de policía y así, tramitar la libertad de su compañero de vida.
La vecina de al lado fue muy clara al avisarle: «¡se llevaron preso a Román, lo encontraron tirado en la acera, borracho y casi desnudo, le robaron hasta los zapatos!».
Virginia se enfrentaba a la vida con dos niños, un canasto con tomates para la venta y un marido alcohólico.
Luego de pagar la multa de Román, volvió a casa, tomó de la mano a sus hijos y se encaminó hasta el Parque Central, el que dividía al pueblo en dos. Y allí mirando al cielo con luminosidad en su rostro extendió sus alas y voló con sus dos hijos. Volaron tan alto que llegaron al lugar donde moran los ángeles, donde no llegan los indignos.

En celebración del Día Internacional de la Mujer.
Felicidades

miércoles, 7 de marzo de 2012

Carta para un amigo



Carta para un amigo

Amigo, a esa materialización del espíritu, que tu llamas verbo, es lo que a diario ensalzo con mi gratitud de humano. Esa etapa ya fue superada por nosotros desde hace miles de años. Hasta hace poco los arqueólogos señalaban que el humano habita la Tierra desde hace 4 millones y medio de años, y los paleontólogos indicaban que desde 10 millones de años. Pero hoy, los paleontólogos han conseguido descubrir y probar con el casi infalible sistema de prueba del carbono catorce, osamentas de homínidos, con edades que oscilan los dos mil millones de años, es decir que esa es la edad registrada que tenemos de habitar la Tierra.

La evolución no es algo estático. Es alto el costo que hemos pagado por dar el paso que hay entre el homínido o sea el animal irracional al animal racional. Pero era algo inevitable, el humano tiene que tener desaciertos para encontrar el acierto mismo; después de todo, esa es la culpa natural: aprender de lo sucedido, de los errores. Teníamos que vivir el desatino, e ir desarrollando el cerebro para contrarrestar los rasgos animales.
La conciencia animal, de la materia orgánica, tenía que ser superada por la conciencia espiritual.

Pero en cuanto a tú hermoso texto, lo que en realidad busco, a diario, instante a instante, es espiritualizar la materia. Es mi lucha constante la de hacer que el humano que llevo con migo, deje su estado primitivo y se torne verbo espiritual. Vaya tarea la planteada.

Vivir en este mundo con sus ilusiones, convulsiones y tormentos, y alimentar mi esperanza que un día se cumpla la predicción genética.

Es un tema apasionante, sólo tú lo podías exponer de la manera que lo has hecho.
Me encanta.