domingo, 4 de diciembre de 2011

Del cerebro y sus bondades



Opinión



Sin egolatría alguna, la especialización de la energía creó, formó y evolucionó al ser humano; hasta ubicarlo en el último peldaño de la larga escalera evolutiva; y lo plantó en esa posición, complementándolo con un cerebro, que no es un musculo, pero actúa como tal: que si no se utiliza, se atrofia. Con un peso aproximado de 1200 gramos (3 libras), es más resuelto y poderoso que cualquier computador que se haya inventado hasta ahora. El cerebro es la computadora de mayor capacidad de almacenamiento de información del mundo (280 trillones de Bytes).  Este resultado de la evolución, establece algunas diferencias sustanciales con los cerebros de las otras especies que de igual forma habitan la Tierra. Si bien es cierto que los animales sustentan en su haber un potente y admirable cerebro, también es cierto que es más que evidente, la gigantesca diferencia que existe con ellos. Qué bien le hubiera venido a cualquiera de todas las demás especies un cerebro de estas características. Sorprendidos, de inmediato percibieron a simple vista, como el humano deambulaba orgulloso por los parajes más inhóspitos de la Tierra, sintiéndose el amo y señor de todo lo que le rodeaba.  Esta nueva modalidad de cerebro, contaba dentro de sus atributos, con un aditamento de lujo, que permitiría al nuevo espécimen, poder vivir, convivir, y compartir con las demás especies el terruño que juntos poblaron y que presenciaron paso a paso el proceso de su evolución; me refiero al Pensamiento.

El Pensamiento ubicado en la corteza cerebral, hace que los seres humanos seamos más inteligentes que los animales. Esa es la parte que nos permite pensar. Ubicado en la corteza cerebral , constituye el 85% del peso del cerebro y es fácil ver por qué. Esta es la parte pensante del cerebro: nos permite analizar problemas de matemáticas, jugar videojuegos, alimentar a nuestra mascota, bailar, recordar el cumpleaños de su hermana y dibujar, etc. La corteza cerebral hace que los seres humanos seamos más inteligentes que los animales porque es la parte que nos permite Pensar. Contiene unas 10.000 millones de neuronas, cada una de ellas establece entre 10.000 y 50.000 contactos con las células vecinas, y pueden recibir hasta 200.000 mensajes. El Pensamiento surge como herramienta de uso obligatorio. A este ejercicio constante del Pensamiento, se le denomina Pensar. El cerebro siempre se encuentra ocupado. ¡Ha sido así toda la vida! Cuando éramos muy chicos, no podíamos hacer muchas cosas: no podíamos decir la hora, vestirnos o incluso hablar. Pero nuestro cerebro estaba preparado para aprender todas esas cosas nuevas y muchas más, para ello requirió de las neuronas.

El sistema nervioso está formado de millones y millones de estas células microscópicas llamadas Neuronas. La Neurona graba toda la información que le llega, y lo graba en el núcleo de la célula, en el gen, en el mero cromosoma. Cada una tiene pequeñas ramificaciones que sobresalen y le permiten conectarse a otras neuronas creando una alianza ejemplar. Al nacer, nuestro cerebro tenía todas las neuronas que siempre tendremos, pero muchas de ellas no estaban conectadas entre sí. Cuando aprendemos cosas, los mensajes van de una neurona a otra, una y otra vez. Con el tiempo, el cerebro empieza a crear «conexiones (o vías)» entre las neuronas, para que las cosas sean posibles y podamos hacerlas cada vez mejor.

Pensemos en la primera vez que montamos una bicicleta, en una “bicicleteada” por supuesto, El cerebro tenía que pensar en pedalear, permanecer en equilibrio, controlar el manubrio, vigilar la calle e incluso poner los frenos, dosificar el dolor en las piernas en la cuesta del «42», tomar la pichinga del agua, saludar a los amigos, todo a la vez. Un trabajo difícil, ¿verdad? Pero con el tiempo, la práctica y la ayuda de los amigos; las neuronas transmitieron mensajes entre sí hasta que se creó una vía en el cerebro. Ahora ya podemos montar bicicleta sin pensarlo, porque las neuronas han creado con éxito la vía de "montar bicicleta”. Otra condición más importante aún, es la de establecer alianzas con otros seres humanos en armonía (interrelación personal) y poder establecer comunión consigo mismo (intra relación personal).

Esa es la alianza y comunión que establece la diferencia con otras especies, ya que en el caso de los humanos es un acto que debe ser estrictamente fruto de pensar.

 Pero, salta al ruedo la pregunta obligada: ¿Cómo es posible que contando con un cerebro tan pulcro y completo, la raza humana se encuentre en medio de la destrucción y la desgracia; y además vea con tanta desconfianza el futuro de la especie? El verdadero problema es que el pensamiento humano se encuentra colmado de normas sociales las cuales lo tienen estancado y martirizado. Es por ello que no puede hacer uso conveniente de él. Son todas esas normas las que no lo dejan pensar para aprender; aprender las verdaderos elementos que lo harán feliz. Y no como ha sido hasta hoy, que le ha correspondido funcionar con el producto del complejo de culpa que le genera la no obediencia a dichas normas. ¿Quién en estos tiempos y en los tiempos pasados, puede dar cumplimiento a tantas leyes tan antinaturales? Esas leyes sociales, que el mismo humano inventa, sirven única y exclusivamente para aplacarse la posibilidad de aprender y trascender en busca de su verdadera naturaleza.

Mientras los humanos no amemos nuestro pensamiento, no lograremos trascender en nuestro desarrollo pensante. Es por medio del pensamiento que identificamos nuestra presencia en el Mundo. ¿Cómo? Aceptando, en la practica, que somos unidad filosófica, entidades naturales y que no debemos alejarnos de ese concepto; Y que la moralidad lo único que hace es intentar hacer de nosotros, unas maquinas, robots, queriendo mostrar ante los demás una faceta que no es la nuestra.

Basta mencionar la cantidad ilimitada de enfermedades que recién aparecen sobre la faz de la Tierra, producidas por una carente o pésima intra relación personal: Cáncer, hipertensión, problemas gástricos, hongos, lupus, pérdida de piezas dentales, diabetes, el mal de Parkinson y Alzheimer, etc. Y si lo vemos por el campo de la interrelación: guerras, hambrunas y crisis mundial de alimentos. La desaparición de bosques por la tala indiscriminada de arboles, todas producidas por esa pésima inadecuada interrelación personal que adolecemos. Todo es producto de no cumplir con el mandato genético de “Haz lo conveniente para ti”. Es entonces mi deber acelerar el proceso de pensar y establecer armonía con otros seres humanos y con migo mismo.

Es por ello, que por la ausencia de pensar, el desequilibrio reina en el quehacer de nuestras vidas y nos arrastra, momento a momento, hacia la destrucción total. La superpoblación es claro ejemplo de ello. No hemos medido las consecuencias que pagamos y tendremos que seguir pagando por tener hijos sin planificación alguna. No deducimos las condiciones que rodearán a nuestros retoños al traerlos a este mundo, tan impropio y tan irreconocible, que tan solo con asomar en este mundo, nos llena de tanto pánico, que ya a temprana edad, nos arrepentimos de vivir en él. No nos percatamos que hemos llevado a nuestra especie al borde del precipicio: «El síndrome Lemming». Ese es el mismo fenómeno que viven las células cancerígenas de un humano en ausencia de pensar; que aun sabiendo que el cuerpo de este humano va a morir cuando su especie llegue a proliferarse, ellas, las células cancerígenas, seguirán expandiéndose en forma desmesurada, hasta provocar un caos total que conllevará a terminar con la vida de su hospedero. Parece entonces que dichas células, las cancerígenas, han optado suicidarse. Porque a la muerte del humano que las hospeda, también ellas se irán a la tumba con él.


Es entonces, que esa misma especialización de la energía que un día nos permitió tener pensamiento, nos permite hoy que podamos obrar con plena gratitud por poseer pensamiento y lograr pensar.