sábado, 19 de marzo de 2011

Expulsión vivac



Guía básica para enfrentar una expulsión o un retiro voluntario

Incontables veces he sido expulsado de uno que otro lugar del cual  había idealizado como muy trascendente,  pero, con el pasar del tiempo comprendí que no lo era.

 Lo que es recomendable hacer inicialmente  ante un caso de expulsión espontanea es buscar, por igual, un amorío espontaneo que le ayuden a disipar las penalidades que le ha causado la tremenda separación y encumbrar el pensamiento de tal manera que juntos puedan  escudriñar  nuevas expectativas, sin interesar que no se encuentren relacionadas con el problema que lo ataña. Por ejemplo: si ha sido expulsado de un partido político, del cual era miembro activo, piense, junto a su nueva pareja, en un masaje tipo oriental o en una nueva postura de sana que le dé vitalidad física para enfrentar las grandes decisiones que estará obligado a tomar en días venideros. Todo esto por supuesto, a escondidas de la prensa, que tratará a toda costa, de averiguar las razones que tuvo para  ser extrañado del sitio.

En esos momentos, el deslizarse a otro estado nuevo y sublime como es el de la pasión y erótica extenuación producido por el ritual de conquista y ser conquistado, lo cual le permitirá ensayar en una buena alternativa para botar el cumulo de tensiones atesoradas por todo el tiempo que ahí vegetó.
No hay duda, que las expulsiones acarrean siempre variedad de aspectos nuevos y excelentes, algunas veces  apasionantes y desquiciados. Cuando llega el momento de ser expulsado, siempre hay que ver los sucesos que vendrán para ser consideradas como posibles puertos de llegada.

Nunca es saludable, por razones de táctica en el desarrollo de su carrera profesional, hablar pestes del lugar abandonado, y por supuesto, nunca hay que olvidar que ahí,  se aprendieron mil elementos nuevos que abonaron el terreno intelectual para afrontar la situación que ahora nos ocupa. En otras palabras, siempre pague la deuda cultural que mantiene con el grupo de gente que abandona, y no actúe como un simple raterillo que huye con un botín de conocimientos para beneficiarse mezquinamente de ellos.

Y como último recurso a tomar en cuenta: Al encontrar un nuevo lugar donde llegar, procure cerciorarse plenamente de qué sitio se  trata,  no sea que regrese,  por oscurantismo,  al similar terreno de donde procede o al lugar donde se encuentran anteriores compañeros; y tropiece con la misma y estúpida iniciativa de la cual escapó.

Vaya lugar este del cual fui expulsado, seguro estoy que seré admitido en otro, pero está vez si me lo voy a pensar dos veces antes de aceptar mi ingreso.


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