miércoles, 4 de agosto de 2010

Madre en el éter

 
—¡Mamá! ¡Mamá! ¿Volverá la correntada y nos arrastrará con todo y choza como ayer? 

—No, mi niño, eso que lo tenga sin cuidado. Mejor venga, que he de enseñarle como usar sus alas.

 

lunes, 2 de agosto de 2010

Otro para «Animal Planet»


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Se movió a toda velocidad para darle alcance, escoba en mano, golpe por aquí y golpe por allá, rodó por debajo de la mesa mientras retiraba las sillas del comedor y el sofá. Al instante lo vio correr de ahí hasta la cumbre de las cortinas, de un solo salto regresó al sofá y con un movimiento ágil llegó hasta la cima del tocador de centro donde se quedó estacionado por unos segundos, luego brincó sobre una butaca que usó de escalerita para bajar al piso y pegó un sprint fenomenal con el que logró entrar de un solo tirón al cuarto de baño.  En ese momento pensó que ya lo tenía, y cerró la puerta para que no escapara.
Empezó por buscar atrás del sanitario, revisó el rollo de papel higiénico, luego el lavamanos, movió de lugar el dentífrico, el cepillo de dientes, hasta llegar al rincón de la ducha; por fin lo visualizó, lo tenía atrapado entre la escoba y la pared; se dispuso a liquidarlo. Al verse acorralado, lo miró con fijeza y mostró sus dientes para dar inicio a un enigmático ritual. En un santiamén se transformó en un poderoso león africano.
 Ese fue el último día del famoso «Cazador de ratones».