domingo, 28 de febrero de 2010

El todo y la nada.

En el concepto tradicional y mundano, “nada” es el conjunto vació, atañe concretamente a las matemáticas, física, etc. Lo que todos conocemos. Pero, el hablar de “la nada” es hablar de divinidad, existencia, presencia de la ausencia o ausencia de la presencia, no importa pero si importa, es lo que es, pero no lo es, lo que está pero no está, aunque es de fácil acceso es un imposible.

Presencia absoluta y relativa de la nada y del todo.

Ese concepto ha venido esclareciéndose en nosotros los humanos en el avanzar del anhelado despertar de la genética, la cual no encuadra en las formas tradicionales del pensar (resultado de la acción del pensamiento), al contrario, manifiesta ser la muestra del pensamiento flexible del ser humano, por supuesto, cuando se rompe con las cadenas de formas de pensar tradicionales, hereditarias y esclavizantes (Alienación).

Es por ello que a través de la observación personal, hemos descubierto que nuestra genética viene para comprender “el todo y la nada” pero con tanta corriente alienante, los humanos nos hemos cerrado las puertas del conocimiento espiritual más puro y sano.

Solamente pensar que “la nada” existe, es un importante movimiento de calidad espiritual, y si decimos que hay presencia en” la nada” y que viven formas, figuras, objetos, esto pone a cualquiera al borde de la locura, ya que sé cree o sé piensa que por ser nada, no debe existir nada propiamente dicho.

En concreto, si partimos del principio básico que la fuente de toda sabiduría es la observación personal y no es la creencia como muchos dicen, caeremos en cuenta que es en nosotros que se desarrolla” el todo y la nada”, somos parte de ello, vivimos en “la nada” y vivimos en” el todo”. No tenemos limites, únicamente los que relativamente poseemos, pero aún con todo esto, ostentamos la dádiva del pensamiento relativo el cuál es nuestro deber desarrollar para poder así lograr un día el despertar de nuestra propia genética , la cual permitimos se nos robara.