domingo, 13 de diciembre de 2009

El pianista



Los aplausos se contaron por miles. Las personas que asistieron a aquel concierto dijeron que Ivanov estuvo sensacional, la opinión general fue que él era el gran pianista que no se había dado en muchas generaciones. El intenso drama mostrado por su música era vivificante, era potencia y arte en una sola manifestación: amor a su público. Al encaminarse hacia el camerino, la prensa obstruía su paso, preguntando las impresiones del concierto. Llegó como pudo, se acercó a la puerta que separaba el camarín con el bullicio de personas que deseaban un autógrafo o una entrevista. Abrió, entró y cerró de un portazo, respiró profundo, se deshizo del frac, mientras observaba una mujer que se encontraba dentro esperando por él. — ¿Qué haces acá?— preguntó molesto, era un gesto de enfado, lo delató la manera en que lanzó el cinturón contra la pared de la habitación.
 —Vine a buscarte, deseo platicar contigo.
 Existía en ella el recuerdo de una relación frustrada por el desamor de un hombre entregado a su trabajo y el cual siempre hizo a un lado sus obligaciones de padre y esposo.
— ¿Qué es lo que deseas?, ¡tú y yo no tenemos nada de qué hablar!
—Es sobre Karen, tu hija, nuestra hija…
 — ¡Dime!— En el rostro del artista se notó la preocupación, abriendo los ojos en señal de alerta.
 —Se encuentra en el hospital.
— ¿Qué le ocurrió?—la pregunta saltó.
—Un accidente. Perdió el control del vehículo que conducía y se precipitó hacia el acantilado, parece que fue difícil el rescate. Sus amigos cuentan que discutió con John, su novio, estuvieron bebiendo. Escapó despavorida de la fiesta y no pudieron detenerla.
 — ¿Y cómo se encuentra?
 —No se sabe, vine por ti, para ir a verla juntos. Parece que es grave.
—Salgo en seguida.
A su llegada al hospital platicó con los médicos quienes pronosticaron un terrible desenlace.
—No es mucho lo que se puede hacer, se encuentra en estado de coma. Esperaremos que reaccione, por el momento no podemos hacer nada, únicamente esperar.
— ¿Cuánto tiempo estará así?
—Tal vez un día, un año, es imposible saberlo, la ciencia no ha podido con exactitud saber el tiempo de duración del estado de coma.
El pianista se sentó a observar a su hija que se debatía con la muerte entre aquel montón de tubos. Recordó aquellos momentos que sentada en sus piernas, ella le platicaba de su escuela…
— ¿Por qué no fuiste a buscarme al colegio hoy?
—La verdad, no tuve tiempo. Estuve ensayando hasta tarde y le pedí a Juan te recogiera.
 —No es lo mismo. Nuestro chofer es muy enojón, y no deja que abra la ventana del coche.
—Lo hace para protegerte de accidentes.
—Pero tú me haces falta, nunca te veo, nunca tienes tiempo. Mi cumpleaños pasado no estuviste acá y me quedé esperándote,—rozaba con sus dedos el rostro de su padre.
 —Pero, te pedí disculpas por ello, no fue mi intención faltar.
— ¡Papito! ¿Cuándo tocarás para mí aquella canción tan linda, que me gusta? Le acongojaba el recuerdo de aquella melodía que su hija pedía le dedicara en un concierto público, algo que nunca hizo.
— ¡Sr. Ivanov, Sr. Ivanov, despierte! —le dijo una enfermera tocándole el brazo. Es las doce de la noche. ¿Desea comer algo?
— No, gracias, la verdad que estoy cansado me iré a casa. ¿Sigue igual?
— Si, continúa en el mismo estado.
— Bien, debo irme, regresaré mañana.
 Selló con un beso en la frente, aquel encuentro con su hija, casi daba por seguro que no volvería a verla con vida.

Habían pasado ya varios meses que encontraba totalmente entregado a su música y a su público. Los contratos de conciertos por todo el mundo habían llenado sus bolsillos de dinero pero no había logrado impactar el corazón de su hija y esposa. Tres meses después del accidente,  a la salida del hospital después de visitar a Karen, se encamino al teatro a preparar el concierto de la noche. Incluiría en el programa el tema “Adelaida”, que era la canción que Karen deseaba le dedicara. Llegó la noche y comenzó el evento. Como de costumbre el público abarrotó las instalaciones del teatro, ovacionando como siempre, al gran maestro. Ya casi al finalizar su participación, abandonó su piano y poniéndose de pie y con lágrimas en los ojos, dijo:
 —La siguiente canción quiero dedicársela a una persona que en este momento esta acá con nosotros, aunque no físicamente, ya que se encuentra en un hospital de la ciudad, en cuidados intensivos. ¡Ella es mi hija!, y me pidió desde hace algún tiempo que le dedicará esta canción que a continuación interpretaré, seguro estoy que ella sabrá escucharla desde su cama de enferma.
Al oír esas palabras, el público se puso de pie y atendió en silencio. “Adelaida” fue ejecutada magistralmente. Del público, brotó una ovación apoteósica y prolongada.  Al finalizar, Ivanov con los brazos en cruz, lloraba y recordaba a su hija amada. Curiosamente los presentes se abrazaron al final de aquel espectáculo, el ambiente era diferente, había ocurrido algo nuevo, y además inexplicable. Ni la multitud, ni la prensa se agolpó junto a él, como había sido la costumbre. Al contrario, le abrieron paso para que caminara libremente hacia el camerino. Al abrir la puerta, encontró a su mujer que se lanzó en sus brazos.
—¿Qué haces acá?
Ella llorando le dijo:
— ¡Ya volvió en sí, está despierta, se encuentra casi platicando! Recién me comunicaron la noticia. Vengo por ti para que vayamos a verla.
 Corrió al encuentro con su hija, a quien por fin pudo dedicar el tema “Adelaida” que tanto le pidió que interpretara para ella en un concierto.



Plática con mi silla de ruedas.

Plática con mi silla de ruedas. 
La ciudad. 

Es un día igual a muchos que existen. Las nubes se muestran de un gran tamaño y permanecen inmóviles, unas frente a otras, han creado formas muy curiosas, exuberantes, un buen momento para echar a volar la imaginación y dar forma a lo que percibo. Aunque ellas parecen no inmutarse ante mi presencia, las veo con recelo, ya en otras oportunidades he notado cómo se esfuman ante mis ojos, este no es unos de esos días, semejan estar fundidas en el cielo.¡

Es extraño!, ¡no hay brisa!, los árboles, con las hojas inertes y calladas, muestran lealtad a su naturaleza de no ser vagabundos.Coches que circulan con lentitud pasmosa, con sus bocinas en silencio, observan cómo los semáforos cambian de color.No sé hacia dónde ha ido la muchedumbre. Las calles se encuentran solitarias. Nadie tiene prisa porque nadie tiene a donde llegar; algún transeúnte cruza la calle sin cuidado, parece insensible. Nada emociona, todo es igual. A nadie le interesa todo, a todos les interesa nada.


lunes, 7 de diciembre de 2009

Mi pueblo

Mi pueblo. Cuantas veces al platicar acerca de las personas que habitan un país, he escuchado decir a algún politólogo, demagogo, charlatán, embaucador, hablar en términos de “mi pueblo”. Corría los años setenta cuando por primera vez, escuché a alguien utilizar la expresión, refiriéndose a las personas que eran parte de su grupo social, y al cual, sin que nadie se lo pidiera, él representaba. Con esta consigna a El Salvador le costo en términos de vidas humanas unas cincuenta mil personas desaparecidas, setenta y cinco mil asesinadas, y otro tanto igual de mutilados. Y una desbandada de personas más huyendo hacia los Estados Unidos, disolviendo lo poco que restaba de los núcleos familiares, causando inestabilidad emocional a los que quedaron. A ciencia cierta, es poco lo que cambió mi país, para el alto precio que pagamos y que seguiremos pagando, ya que existen los mismos problemas que había en esa época. Continúan presentes y se agregan otros más graves aún, que son parte de la complicación político-mundial. Es así como se trata de combatir la inteligencia humana con la pasión de algunas corrientes políticas y religiosas representadas en burdos y corruptos partidos políticos, que no representan a nadie más que unos pocos afortunados, que tuvieron que empeñar su alma al diablo para poder recibir algunos beneficios o migajas de lo que algunos perciben. Esos niveles de organización, la historia ha demostrado que en todo el mundo han sido y serán la base fundamental de la división de las poblaciones y de los pueblos de un país. Por ejemplo acá en nuestro El Salvador, es obvio que al estar cada día acentuándose la indigencia y la violencia, los pobres y violentados son presa fácil de un grupo o líder que les ofrece para no seguir en ese rol, formar partidos políticos y aceptan cualquier cosa cuando se les promete incluso tomar la vanguardia de manejo del país. Esas corrientes sectarias son alimentadas por conceptos mal llamados “democráticos”, mas parece que lo que pretenden es gobernar para siempre, lucrándose de la posición de beneficio que se otorgan ellos mismos. A estas alturas, los gobernados se empecinan en luchar por el poder político ya que son los que tienen –según ellos- la llave que abre la puerta a la solución de los problemas que los otros no han podido resolver. Es por ello que la corriente nueva de personas inteligentes se niega a asistir a emitir el sufragio, ya que se dan cuenta que lo único que eso causa es división y no da la medida de la búsqueda de un pueblo unido. Y es que los seres humanos estamos programados para fundar naciones, o sea comunidades de pueblos con objetivos comunes y además con ideales únicos y naturales. Representados por auténticos lideres natos, con gran poder de convocatoria. El día que los pueblos sean de verdad nación, sí se hará uso adecuado del término, “mi pueblo”, ya que existe sustento ideológico para ello. Por el momento seguimos esperando que germine la semilla de personas inteligentes que se sienten defraudados con la situación actual de nuestros pueblos.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Vitrales de la muerte. Hospital de Maternidad.

En el hospital de Maternidad, la noche era tranquila. Se distinguía en el cielo una linda luna llena que a su vez era acompañada por una lluvia de estrellas de colores azul, verde y amarillo.El silencio en el ambiente era interrumpido por el maullido de algunos gatos, maullido con el que a veces muestran su predisposición a aparearse. Gatos pardos, negros y azules con el rabo enhiesto y el lomo encorvado, que aparecían entre los recipientes de la basura o en el tejado del edificio. La calle que cruza la parte posterior de la manzana lucía solitaria; imposible ver a un solo citadino en sus doscientos metros de largo; en otras ocasiones los paseantes se detenían en las aceras para observar los vitrales de las ventanas de vieja iglesia, vitrales de épocas pasadas con reminiscencias de culturas extrañas y antiguas, con forma de pentágono y divididos en varios compartimentos que engarzaban en las ventanas de las salas de cuna y parto. También desde las aceras se percibían los rostros afligidos y desconsolados de mujeres que llegaban a dar a luz a sus hijos, sin un padre reconocido, sin esperanza de un hogar, madres solteras.Era un grupo bastante grande de Buitrumanos. La sacaron por la puerta trasera. Ella se veía muy tranquila, le resultaba imposible oponerse a sus fuerzas. entre todos ellos era cargada en brazos. Parecía que disfrutaba de lo que ocurría, pero en sus adentros sabía que no debía ir. Más atrás otro grupo de Buitrumanos vestidos de sacerdotes y monjas traían en brazos al niño al que recién había parido esta mujer, cuyo delito era no tener un esposo registrado ante el consejo de la ciudad. Era otro ofrecimiento para Azófar su dios, siempre a la espera de recibir favores. La rodearon, mostraban vergüenza, platicaban entre ellos, se fueron calentando los ánimos, hasta que... uno de ellos dio la orden y todos se abalanzaron sobre su presa. De un tajo le cortaron el rostro, brotó la sangre y otros fluidos a borbollones, entre una mezcla de gritos de alegría y risas, llanto y dolor. Resultaba ser una práctica sádico-masoquista.Algunos mordían con fuerza, mitigando su necesidad de acabar con ella, de aniquilar. Otro grupo le extrajo el corazón y lo consideraron un trofeo. La mujer aceptaba con risas que la masticaran, posteriormente era vomitada y fue engullida una, otra y otra vez.En otro lado de la calle los sacerdotes y las monjas descuartizaron al niño quien también reía al ser devorado. Después de saciados, los Buitrumanos dieron algunos dólares a los sacerdotes y se largaron manifestando un profundo complejo de culpa por el acto que cometieron. La mujer tomó a su hijo en brazos y también se marchó. En el tejado los voladores yáculos habían terminado con los gatos pardos, negros y azules.Volvió la noche a ser tranquila. Se distinguía en el cielo la luna llena que a su vez era acompañada por una lluvia de estrellas de colores azul, verde y amarillo.Después de estos acontecimientos la mujer vivió con vergüenza toda su vida. Con el correr de los años, el pequeño fue azotado por ella y su compañero de vida en turno, golpeado por sus tíos, aguantó los malos tratos de sus maestros y las burlas de sus compañeros, pero era capaz de afrontar todos esos acontecimientos con una sonrisa en los labios. El niño al crecer, en medio de una vida de alcoholismo y drogadicción, se convirtió en un asesino serial; terminó sus días en el penal de máxima seguridad de la gran ciudad. Murió en la oscuridad de su celda en condiciones nunca reveladas por las autoridades.

domingo, 18 de octubre de 2009

Mar de los sedientos. Cazador de quimeras.

Después de un largo recorrido por el desierto de Súber, antes llamado bosque de Súber, deforestado por la inconsciencia del ser humano,  El Cazador de Quimeras y su pueblo llegaron a la ribera del arroyo Gris. Lucía oscuro y sucio como resultado de la deforestación y la contaminación. Enseguida, adentrándose en el río envenenado conversó con sus aguas:
"Oh, fuente cristalina, tomo con mis labios un sorbo de tu transparencia. Es acá donde mis entrañas y mi rostro quieren ser parte de tu frescura, de tu dulzura natural, dulzura poderosa. Acaricia mi piel, suaviza mis mejillas, entrégame tu pureza y confúndela con la mía. Convierte mi esperanza en realidad. Permite que yo sea parte de tu transparencia, de tu esencia vital y que mi alma, al espejo, en reflejo celestial, contemple tu grandeza. Es acá donde el encuentro con otras especies alienta a vivir en alianza, en armonía. Resuena en tu humedad el golpe tras golpe contra las peñas; pareces no encontrar tu destino. Es tu eterno andar, esta es tu vida. Y cuando los rayos del sol rompen en mil estrellas en tu ser, buscando su encuentro con el todo, tú los devuelves al viento."
En unos minutos, el sucio río se volvió transparente. Todos muy impresionados se adentraron en él, bebieron de sus aguas y juguetearon. Desde lo alto de una colina eran vigilados por un grupo de Buitrumanos, adoradores de Azófar, quienes sorprendidos e incrédulos, lanzaban criticas y hablaban de lo que veían. Luego, subieron a sus Salamandras y se marcharon. Este era un grupo que con hipocresía manifestaba ser castos y solteros.

jueves, 8 de octubre de 2009

Del diario vivir

— ¡Mi amor!
— ¿Qué quieres?
— ¿Te gusta el color de mis uñas? ¿Qué te parece?
—Mm.…¡es color de las putas!
— ¿De putas dices?, ¿quién dice que el color rojo es de las putas?
—Todo el mundo lo sabe, si usas color rojo en tus labios y uñas, es por que llevas un anuncio de puta.
— ¡Disculpa!, pero yo nos soy ninguna puta.
—Eso es lo que dicen todas.
— ¿Qué dices?, sabes que tengo muchas amigas que son putas y no usan el color rojo, así que no juzgues a las mujeres por el color de las uñas y los labios; además a ti siempre te ha gustado este color en las uñas de mis pies, al menos es eso lo que me has dicho siempre, ¿o acaso, me equivoco?
—No, no te equivocas. ¡Sabes que ese color me enciende la sangre! Y eres tu quién me apacigua. Ven dame un beso y no te enojes con tu pollito. Sabes cómo me gustas, cualquier color que te apliques, siempre me volverás loco.
—Mm.…ya me tenías enojada, de pronto pensé que yo no te gustaba, ¡eres muy malo conmigo!
—Bueno, es hora de irme, tengo que llegar temprano a casa, ya sabes que mi mujer después se molesta si llego muy noche y vaya que como me cuesta alegrarla; acá te dejo tu plata. Te veré la próxima semana...
— ¡Gracias mi cielo, sabes como te quiero!

fin

lunes, 31 de agosto de 2009

Fiesta en el infierno. Los Buitrumanos

 Sentado en la colina un día, apareció frente a mí la escena que les contaré a continuación: 

 Cuando la noche le roba a la oscuridad su matiz excepcional se escuchó el rugido que provocaban las entrañas de quienes asistían al convivio. Mezcla de buitres y humanos: los Buitrumanos, hijos de las sombras, bestias despabiladas por dardo ardiente, de sutil somnífero y además un brebaje mentiroso, amargo o agridulce; si encuentran en su andar a una presa fácil y retraída, entonces las garras de lo desconocido se apoderan del incauto y lo irreal como real es asumido. Acarreaban en brazos a una mujer de bellas proporciones totalmente desnuda, su cabellera color negro se arrastraba por el suelo. Ellos lo hacían con el único propósito de servir alimento para su dios, Azófar; a quien adoraban hasta el borde de la locura, y aunque nunca recibían nada de él, todo lo hacían en su nombre. 


 Ocurrió por primera vez. Azófar les devolvió la ofrenda, mandándoles la devoraran ellos. De un solo tajo le quitaron su naturaleza y la engulleron por partes. Una vez que lograron disipar su espíritu y su pensamiento, fueron por sus entrañas. Todos se amontonaron en el centro del recinto tomando el despojo de lo que iba quedando de ella; se escuchó una fuerte sacudida, estruendos violentos y ruidosos; prendidos de los restos, en amena e insaciable rapacidad. Amontonados, unos encima de los otros, con sus manos ensangrentadas y despojando a mordiscos sus vísceras, carne cruda que aun fresca, desprendía un pútrido olor. Y ella, reía por vulgaridades y por ser devorada fácilmente por las bestias; luego con movimientos intestinos se provocaban una regurgitación y volvían a engullirla en absoluto frenesí. 


 De pronto del fondo del salón apareció un ser extraño, camisa roja, pantalón  y zapatos color blanco. Al ver aquel acontecimiento, arremetió contra todos sacándoles los ojos y restregando sus cabezas contra el suelo para que no vieran y se sintieran avergonzados. Con cierta lentitud, giró su mirada hacia mí, diciendo: ¡Basta! ¡Basta!  Es para vivir con el alma en un hilo, porque aunque aturdido, al despertar el animal la emprende contra ti. Si puedes, ¡escapad!, ¡huid! Os lo pido; de lo contrario, serás presa fácil de estos desquiciados. Afrontad con coraje y garbo. Usad tu pensamiento y volved al mundo del agua clara y cristalina, del aire puro que respiro, de la claridad y la luz. 


 Y al yo preguntarle su nombre se largó perdiéndose en el fondo del recinto. Subió en su vehículo  Mercedes Benz  color blanco y se largó.


 Observé, después de un momento, que los Buitrumanos  también habían desaparecido, quedando aquel salón brillante y dotado de una extraña belleza.

martes, 10 de febrero de 2009

Para ti...Principito

"Todas las personas grandes han sido niños antes (Pero pocas lo recuerdan)" "Con el tiempo encontré algo de consuelo. Tengo la certeza que regresó a su planeta, pues, al despuntar el día, no hallé su cuerpo. Por las noches me gusta oír las estrellas. Suenan como si fueran millones de cascabeles" El principito Antoine de Saint- Exupèry
Dentro de la vorágine de ansiedad y dolor, producido por vivir en la Tierra, heme aquí sentado, contemplando el cielo, con la esperanza de ver que asomes con luces de colores entre las brillantes estrellas. Desde el día que te marchaste, vivo recordando tus palabras, tu inocencia, tu humildad y tu sensatez. ¡Principito!, aunque la presencia de tu ausencia es grande, te pido: ¡Por favor, no vuelvas a la Tierra! Acá corres peligro, otros humanos querrán hacer de ti un esclavo más. Tú sabes que en la Tierra vivimos con el sol de frente y la muerte a nuestras espaldas, sin morir. Viviré agradecido contigo por mostrar el camino para que nunca olvide...que siempre seré un niño.

martes, 3 de febrero de 2009

Principios

Principios

"Guardo silencio, con expectación y paciencia, es eso mi contemplación, aunque sé que son ingredientes de la contemplación misma”

El silencio en que caigo ante lo bello, un profundo esperar, el querer escuchar las notas mas sublimes y lejanas, mis ojos y oídos están pendientes de toda la belleza. Cuando llega el momento que comprendo la diferencia abismal que existe entre guardar silencio y quedarme callado.

Las letras que hablan y dicen mi verdad. Lo que deseamos decir, lo que nunca nos atrevemos a mencionar, lo que aun no sabemos que podemos aclarar, eso busco en mí. Eso que me despierta, eso que revela mi mapa genético, que afirma mi ignorancia, que aclara lo que debo ser, y que no me atrevo a ver siquiera. Eso que establece mi alianza con otros humanos y demás especies, eso que establece mi comunión entre mi pensamiento y mi divinidad relativa, eso que despierta mi uso de pensar, eso que permite el empinar mi pensamiento. Cuando llega el momento que comprendo que la ignorancia es una dádiva divina y que es para desarrollar, y que todo lo divino no es causa de vergüenza. Solamente así, así de esa manera podré visualizar desde mi balsa de naufrago, en el mar de la soledad, de la inconveniencia, de los elementos extraños a mi pensamiento, solamente así podré ver y arribar a la costa ofrecida, bendita tierra prometida, la tierra de ensueño, la tierra de la felicidad, el Edén mencionado, el lugar que establece la única verdad relativamente absoluta, el único lugar que establece qué” vivir es sinónimo de felicidad”… mi pensamiento.